Japón parece ser un sinónimo de innovación, de avance tecnológico, de última palabra en desarrollo industrial; el 2007 fue rankeado como el país más innovador. Detrás de esa imagen bien ganada, opera un coordinado y vigoroso sistema de innovación constante que involucra al gobierno, a las empresas privadas y a las universidades en una sinergia que ha sido replicada por otros países. Sin embargo, nuevas dinámicas le han presentado mayores desafíos que sortear.
La innovación como imperativo histórico
La historia contemporánea de Japón ha obligado a este país a reinventarse. Primero fue fines del siglo XIX, cuando se produjo la conocida Restauración Meiji (1866-1869) que terminó con casi tres siglos de aislamiento geográfico y político. El plan modernizador de la época se abocó en reducir el analfabetismo, tarea que se logró con creces a comienzos del siglo XX. En las décadas siguientes se fundaría entidades que promoverían la investigación: Instituto de Investigación Física y Química, o Riken (1917) y el Consejo de la Ciencia, o Gakushin (1933). En 1904 se creó la Asociación de de Protección de la Propiedad Industrial lo que, con el tiempo, se transformaría en el actual Japan Institute of Invention and Innovation.
Cincuenta años más tarde, concluida la II Guerra Mundial, el país del Sol Naciente inició un enérgico proceso de industrialización con el claro fin de alcanzar la competitividad internacional. Las cifras son elocuentes: en el producto nacional bruto mundial Japón ocupa apenas una participación del 2,2% en 1955, la que subió en forma acelerada hasta llegar al 10% en 1978.
Al mismo tiempo, se impulsaban medidas para insertarse internacionalmente; “ellas, que incluyeron el relajamiento de muchos de los controles gubernamentales, fueron graduales y coherentes entre sí. El resultado fue el posicionamiento de la economía japonesa en un sitial de liderazgo tecnológico y económico mundial que mantiene hasta hoy”, comentan los economistas Manuel Agosín y Neantro Saavedra, en el libro "Sistemas Nacionales de Innovación. ¿Qué puede América Latina aprender de Japón?".

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